Astenia

Astenia.- del griego a-/an -negaión-y sthénos -vigor.
Existen dos tipos: primaveral y estival.
La astenia es el resultado de adaptación inmediata a los cambios climáticos por un bloque en la iberación de las Beta (las endorfinas encargadas de generar las sensaciones de bienestar o malestar) el la sangre.
El hipotálamo regula el reloj biológico del cuerpo humano. Se encarga de la temperatura, el apetito, la sed y la apertura de la retina. Esto último es importante porque cuando la luz solar es más intensa y es recibida por la retina, se provoca la excitación de la glándula pineal, con lo cual se pone en marcha la segregación de las hormonas y neurotransmisores que cambian el estado anímico y regulan la vitalidad.
Si los niveles hormonales y de nerotransmisores no son los normales aparecerán el cansancio y la tristeza imputados a la astenia (primaveral o estival).
En los meses calurosos, con condiciones ambientales determinados (como los cambios de horas de luz solar) aparecen más casos de astenia. Este cambio estacional hay personas que lo realizan más lentamente que otras, o que puede derivar en astenia o, en el peor de los casos, en depresión.
Momentos normales de la vida humana, como la adolescencia, con su revolución hormonal, o las épocas de pre o pos menopáusia, son propicios a desarrollar astenia, así como estilos de vida distintos como las jornadas laborales distribuidas en turnos, e los cuales algunos son nocturnos, o variables que alteran el ritmo cardiaco.
Dentro de estas astenias se diferencian dos vertientes: la de origen físico (cansancio, debilitamiento corporal, etc.) y la de orígen nervioso (cansancio a la hora de realizar actividades mentales).
¿Cómo reconocerla? Los síntomas físicos más fácilmente reconocibles son la insuficiente capacidad para realizar esfuerzos físicos y mentales que por lo general son rutinarios, alteración de la calidad del sueño (insomnio, intensa somnolencia, etc.) falta de apetito, náuseas, tensión arterial baja, falta de apetito sexual y, ojo, hasta caída masiva de pelo.
Los síntomas psíquicos serían la irritabilidad, mal humor, dificultad de concentración, lapsus de memoria, decaimiento y sensación de tristeza.
La mejor cura es la prevención. Unos consejos:
- Dormir al menos siete horas seguidas sin necesidad de recurrir a sustancias artificiales.
- Hacer pausas de cinco minutos cada hora durante la jornada laboral.
- Pasear sin falta todos los días como mínimo una hora.
- Realizar una actividad deportiva semanl, como nadar, andar en bici, etc.
- Mantener una dieta baja en grasa y rica en fibra.
- Aumentar el consumo de fruta y verdura.
- Fomentar actividades intelectuales que nos motiven y estimulen.
- Organizar horarios fijos para dormir, levantarse y hacer las comidas.
- Elimiar el tabaco, el alcohol, la cafeína y las sustancias tóxicas.
- No permanecer inactivos y aprovechar las horas de luz para estar al aire libre y tomar el sol.

