Debates

Hace algún tiempo, Joaquín Leguina escribió las normas de obligado cumplimiento que todos los participantes de un debate tenían que seguir, desde el punto de vista "resultadista" diría yo, para que vean cómo se trata a la audiencia:
- La gente no ve los debates televisados porque les guste la política o de lo que se trate en ese debate, sino porque les gusta la televsión. Así que los argumentos complejos y largos no sirven de nada. Simplificando, que es gerundio.
- No intente convencer a su contrincante, éste no le va a dar nunca la razón.
- No se deben contestar las preguntas que le hagan los contrincantes, ni lo periodistas... ni nadie. limítese a hablar y a "contar su película".
- Sólo usted debe discutir de lo discutible. Por tanto el mejor mensaje es el tautológico: 2 es igual a 2. Nunca intente explicar por qué 2 más 2 es igual a 4.
- Un debate lo gana quien consigue que se hable de lo que a él le interesa.
- Nunca se enfrente al moderador. Los espectadores siempre se identificarán con él.
- Sosiego y humor son dos palabras clave. Usted está en el salón comedor del votante, no le amargue la cena. Tenga en cuenta que a la confianza sólo se llega a través del optimismo.
- No gaste toda la munición en los primeros escarceos, aguante, que el debate puede ser largo.
Y concluía su resumen de normas haciendo la siguiente advertencia: Preparense para asistir al diálogo de políticos al estilo de aquel tan renombrado :
- ¿Dónde vas?
- Manzanas traigo.
Y digo yo, que quien dice un debate político televisado, viendo estas normas, puede decir cualquier tipo de debate, televisado o no.



