Tinto con percebes, Oporto con Cabrales y Sidra con la fabada.
miércoles, 12 de noviembre del 2008

El crítico y escritor gastronómico Pepe Iglesias presenta su último trabajo: «Comer con vino».
El autor asegura que se trata de un libro para «iniciar al consumidor en el maravilloso mundo del vino en la mesa». Estos son algunos de los consejos que se extraen de la obra:
- Maridaje: Una de las funciones que tiene el vino es refrescar la boca si está muy caliente, o al contrario, si esta fría, como ocurre, por ejemplo después de comer unos percebes, devolverle su temperatura ideal.
- La sidra: Esta bebida es una maravilla porque se pueden beber con infinidad de platos. El único problema que tenía hasta no hace mucho la sidra era el escanciado, pero con los últimos inventos para echarla en las mesas sin salpicar esto se solucionó.
- El fin de la sidra de mesa: La sidra de mesa tiene un gran problema, que no es sidra ni es nada. Fue un invento que ya fracasó. Lo que pasó fue que al principio todo el mundo se apuntó a elaborarla pero sólo por las subvenciones.
- Los cavas: Son todo un mundo por descubrir. El cava es un todoterreno que te permite tomarla no sólo durante toda la comida incluido al postre, sino que hace un buen maridaje con una gran cantidad de platos, incluso los potes contundentes, guisos, carnes rojas. Y no digamos ya con las paellas de pescados y mariscos.
- Percebes con un tinto de crianza: Aunque parezca increíble para el que nunca lo probó, resulta una mezcla fantástica y cuando la pruebas una vez ya no quieres otra cosa. Los percebes tienen un sabor dulce y los tintos desarrollan con este maridaje sus sabores afrutados, siempre que sean de reserva.
- ¿Las almejas, lejos de los vinos blancos?: No se puede generalizar, pero sí precisar que los moluscos, como las almejas, están mejor con vino tinto, sobre todo si son a la marinera o con ajo; pero los crustáceos como los centollos o la langosta es muy recomendable tomarlos con vino blanco.
- El albariño lejos de los pescados blancos: El pescado blanco de Asturias de gran calidad, como puede ser la merluza, el rodaballo o el lenguado, es de sabores sutiles y por eso los vinos blancos le viene tan bien. Pero ojo, nunca con vinos de albariño, sino de Rioja preferiblemente porque se trata de caldos que no son tan aromáticos y a los que un poco de crianza les sienta siempre bien a estas carnes, incluidas todas las aves de corral.
- Carne de cerdo con blanco de Alsacia, preferentemente: Otro caso que puede parecer llamativo aquí en España es el de la carne de cerdo, que por cierto la cocinamos muy mal, al contrario de lo que ocurre en Bretaña, Alsacia o incluso en Baviera, donde estas carnes se elaboran de forma deliciosa y se acostumbran a degustar con sus magníficos vinos blancos perfumados. Nosotros lo podríamos hacer con albariño; igual que con las aves de corral.
- La fabada, con vino blanco, sidra o cava: Tal vez para los asturianos tomar la fabada con vino blanco resulte sorprendente, ya que tradicionalmente se tomaba con el mejor vino tinto. Eso es una barbaridad. Y es que los sabores ahumados de la morcilla y el picante del chorizo revientan los aromas de un vino tinto de crianza. Lo mejor, no hay duda, es tomar sidra porque es muy ácida, refresca y limpia toda la boca.
- El Cabrales, con oporto o vinos blancos dulces: Aconsejo un vino tinto dulce, como puede ser el de Oporto o el de Madeira. No obstante, para los quesos azules en general, como hacen los franceses, los blancos dulces también son un excelente maridaje.
Tenéis el enlace a la entrevista aquí: La Nueva España



